El que habita al abrigo del Altísimo descansará a la sombra del Todopoderoso. Yo digo al SEÑOR: «Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío».
... “La senda de los hombres que han sido puestos como dirigentes no es fácil; pero ellos han de ver en cada dificultad una invitación a orar. Nunca dejaran de consultar a la gran Fuente de toda sabiduría. Fortalecidos e iluminados por el Artífice maestro, se verán capacitados para resistir firmemente las influencias profanas y para discernir entre lo correcto y lo erróneo, entre el bien y el mal. Aprobarán lo que Dios aprueba y lucharán ardorosamente contra la introducción de principios erróneos en su causa”...
- La Historia de Profetas y Reyes, 21, 22. -