Saludos Familia:
El pasado miércoles 24 de junio a las 6:04 pm y a las 6:05 pm, ocurrieron dos terribles terremotos en Venezuela que han traído desolación, muerte, heridos y daños de todo tipo a ese país.
Desde el primer momento tuvimos contacto con los líderes de las dos uniones, así como la información de nuestro presidente de la División Interamericana, Pastor Abner de los Santos, quienes nos han mantenido al tanto de los pormenores de esta terrible tragedia.
Tenemos varios templos e instituciones destruidas, hermanos y pastores que han perdido sus viviendas, así como la noticia de un joven adventista fallecido; y la hermana menor de uno de nuestros pastores con sus hijos que están entre los que han perdido su vida.
Todavía están sacando personas adultas, jóvenes y niños dentro de los escombros, muchos con vida y otros no. Después de más de 48 horas de trabajo de rescatistas, pueblo en general, organizaciones internacionales, entre las que se encuentra bien activa ADRA, aún se desconoce la cifra de nuestros hermanos afectados.
Muchos países están enviando ayuda humanitaria en esta hora tan difícil que está viviendo el pueblo de Venezuela.
Conscientes de que estamos sin fluido eléctrico en casi toda la isla de Cuba, pedimos a nuestros líderes que en la medida de sus posibilidades informen a nuestras 390 iglesias y más de 2 mil grupos pequeños el llamado a unirnos en ferviente oración por el pueblo y nuestra iglesia en Venezuela. También les invitamos a orar por la crisis traumática y difícil que está atravesando nuestro país.
A la vez les comunicamos que el Pastor Juan Francisco Stout pasó al descanso después de una vida entregada al ministerio de la predicación y la música en Cuba, la Universidad de Montemorelos en México entre otros lugares donde ayudó al avance de la predicación del evangelio con sus dones y talentos, nuestro consuelo para Inés su viuda, sus hijos y el resto de la familia.
Consolaos los unos a los otros en la esperanza del pronto regreso de Jesús que pondrá fin a todos los desastres que enfrenta nuestra humanidad, enfermedades y muerte.
Pronto Cristo enjugará nuestras lágrimas y en un planeta libre de pecado, viviremos felices para siempre.
Mientras visualizamos y palpamos las señales del fin descritas por Jesús en Mateo 24 y Lucas 21, así como el cumplimiento profético de Daniel y Apocalipsis, unámonos como hijos de Dios en un plan de oración como nunca, ayunemos y vigilemos porque nuestra redención está cerca.
Como siempre les digo: MARANATHA, Cristo Viene Pronto.
Un abrazo de su hermano en la Bendita Esperanza, Pastor Aldo Joel Pérez y de todo el liderazgo de la Unión Cubana.
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